GRANDES EMPRENDEDORES

¿Es Elon Musk el nuevo Steve Jobs?

Internacional - 2015/09/11 - Con 43 años, este multimillonario hecho a sí mismo trata de conquistar el espacio y de hacer un mundo más habitable, gracias a las energías renovables. Muchos creen que es el gran innovador que llegó para llenar el espacio vacío dejado por el fundador de Apple.

Estados Unidos es la tierra de las oportunidades. O mejor dicho, Sillicon Valley es sinónimo de oportunidad. Es el principal vivero de nuevas empresas tecnológicas del mundo. Allí se ubican Google o Apple, los dos máximos exponentes del éxito de unos emprendedores que generaron a la sociedad nuevos hábitos con sus innovaciones. Empresas que convirtieron en mitos a sus creadores como Larry Page o el difunto Steve Jobs.

Elon Musk vendría a ser el emprendedor que cubriría ese espacio vacío dejado por el creador del iPhone. A sus 43 años es un multimillonario hecho a sí mismo y que cree en los avances de la sociedad a través de la innovación. Y todo cambio genera aversión; de ahí que Musk sea venerado y odiado.

Elon Musk, Tesla, Space X and the Quest for a Fantastic Future es una biografía de este genio sudafricano escrita por Ashlee Vance, un periodista especializado en tecnología y en la idiosincrasia de las empresas e iconos de Sillicon Valley, que publicaba en The New York Times y en Bloomberg Businessweek.

No es la primera biografía de Musk ni será la última a buen seguro; pero sí es la primera en la que Elon Musk ha colaborado “convencido”, como dice Vance en el libro, por el tesón del periodista que se entrevistó con más de 200 personas para documentarse acerca de la vida de Musk y, por supuesto, varias veces con el protagonista.

El Mundo de Elon

En el libro se relata la infancia dura de Musk en Sudáfrica, su país de nacimiento, donde vivió desde la posición de una familia acomodada el apartheid que sufría la mayoritaria población negra. Musk siempre fue un niño de los llamados raros. Incluso fue objeto de estudio por parte de los médicos. Pero su única “anomalía” era su capacidad para “meterse en su mundo y abstraerse de todo lo que ocurría a su alrededor”.

Es un rasgo de su personalidad de lo que su madre denomina “el mundo de Elon”. Ese mundo en el que se pregunta el porqué de las cosas y qué puede aportar él para que la sociedad avance hacia el futuro.

Y lo hace desde pequeño. Con 10 años tuvo su primer ordenador Commodore VIC-20 para poder aprender a programar por sí mismo. Con 12 años creó un videojuego que consiguió vender por 500 dólares. E incluso en la adolescencia coqueteó con los cohetes que fabricaba de forma casera con diferentes productos químicos. De tal forma que durante todo el libro se alude en diferentes partes a la pasión de Musk por la conquista del espacio.

Pero Sudáfrica no es un país de oportunidades. O al menos de las que ansía Musk. Utilizando como excusa no querer hacer el servicio militar, emigra a Canadá, donde su familia tenía parientes, como paso previo a su asalto a EEUU: “Más fácil de hacer desde Canadá”.

Estudia en tres universidades y en una de ellas conoce a Justine, que más tarde se convertiría en su primera mujer. Pero Musk continuaba con su idea de ir a EEUU y comienza trabajando para otros hasta que monta su primera start-up con su hermano. La empresa fue Zip2 una especie de páginas amarillas que gestionaba el desarrollo, alojamiento y mantenimiento de sitios web específicos para empresas de medios de comunicación. Zip2 fue creada en 1995. Sólo cuatro años más tarde, Compaq Computer compró la empresa por 300 millones de dólares, lo que le reportó a Musk 22 millones.

Lejos de convertirse en un multimillonario más, Musk se embarcó en la creación del primer banco online. Estaba convencido de que internet abarataba las transacciones y era una oportunidad. Compró un dominio llamado X.com y se alió con Confinity, que tenía un sistema llamado PayPal para realizar transacciones entre dispositivos móviles.

 

PayPal Chief Executive Officer Peter Thiel, left, and founder Elon Musk, right, pose with the PayPal logo at corporate headquarters in Palo Alto, Calif., Oct. 20, 2000. Online payment provider PayPal Inc. raised $70.2 million in its widely anticipated initial public offering, but a patent infringement lawsuit gave investors reason to be wary as the stock began trading Friday, Feb. 15, 2002 on the Nasdaq Stock Market. After covering expenses, Palo Alto-based PayPal expects to net $61.3 million from the initial sale Thursday of 5.4 million shares at $13 apiece, according to a Securities and Exchange Commission filing. (AP Photo/Paul Sakuma, File)

 

Aquí Musk recibió un duro golpe. En sus primeras vacaciones, los consejeros de X.Com y Confinity deciden que la empresa se llamará PayPal, que usarán códigos fuente libres no basados en los de Microsoft, y echan a Elon del puesto de consejero delegado. Una situación muy parecida a la que vivió Steve Jobs en Apple. Musk luchó para intentar volver a la compañía, pero se tuvo que conformar con ser el máximo accionista. Algo más tranquilo decide irse por primera vez de vacaciones a África con su mujer. Allí contrae la malaria en su cepa vírica más mortífera, que le hace perder 20 kilos y que le cuesta seis meses de recuperación. Así que Musk bromeará diciendo tras superarla que “las vacaciones te pueden matar”.

De PayPal a SpaceX

En el año 2002, eBay compra PayPal por US$1.500 millones, lo que le reporta a Musk más de US$150 millones por su participación. Dinero que de nuevo volvería a invertir en dos empresas nacidas para cambiar el mundo. SpaceX, (de nuevo la X que “siempre está en medio de una operación”) y Tesla Motors, más tarde llegaría SolarCity. La primera es una empresa aeroespacial, la segunda fabrica vehículos eléctricos y la tercera, paneles solares y fuentes de energía alternativas.

 

Elon_Musk_SolarCity

 

Con Space X, Musk se propone llegar al espacio abaratando el coste de los lanzamientos espaciales de la NASA a más de la mitad. Nadie le creía dentro de la industria y le tomaron por otro “rico excéntrico”. Retrasos, errores y tres cohetes perdidos por fallos o explosiones ponen a la empresa al borde del colapso. Algo parecido ocurre con Tesla, de la que no es fundador sino que entra cuando la compañía necesita US$7 millones y Musk se convierte en el máximo accionista y presidente al aportar US$6,5 millones. La firma atravesaba problemas con su Roadster eléctrico, derivado de un Lotus Elise, al que se le incendian las baterías, lo que provoca que el desarrollo del vehículo en vez de costar US$25 millones acabe superando los US$140 millones. Es 2008, año en el que estalla la mayor crisis financiera de la historia.

 

Elon_Musk_SpaceX

 

Pero Musk no tira la toalla. Trabaja todo el día si es necesario para salvar sus compañías. Es a finales de 2008 cuando, al cuarto intento, un cohete de SpaceX orbita y vuelve a la Tierra sin ningún problema. Era la primera vez que una compañía privada lo conseguía. Sólo le había costado seis años. Este hito, unido a la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, cambiaría la suerte de Musk.

La Nasa contrata con SpaceX doce misiones lo que le garantiza ingresos aunque hasta que fueron efectivos, Elon tuvo que vender un McLaren F1 (se acaba de subastar uno en California por más de US$13 millones) para pagar a sus empleados. Con esos ingresos ayuda a Tesla, quien a su vez recibe casi US$500 millones de la Administración Obama para el desarrollo de vehículos limpios.

Pero Musk no se detiene en su llegada al espacio. Quiere más y llega a acoplar una cápsula a la ISS (Estación Espacial Internacional), convirtiéndose en un actor principal en la industria aeroespacial. Con un lanzamiento orbital al mes, ya no es noticia casi que un cohete o una sonda vaya al espacio.

¿Creen que se habrá detenido Musk ahí? Pues no. Próxima estación: Marte. “Siempre que cueste entre medio millón y un millón de dólares por persona, habrá gente que quiera ir a Marte. No sólo para hacer turismo, sino para vivir allí”.

Así es Musk, que le ha parado incluso los pies a su amigo Larry Page cuando Google estuvo a punto de comprar Tesla Motors.

 

epa04049808 Elon Musk, co-founder and CEO of Tesla, poses with a model of the brand during a visit to Amsterdam, The Netherlands, 31 January 2014. The European Tesla Service is based in Tilburg and the European headquarters in Amsterdam. EPA/JERRY LAMPEN 0

 

Un emprendedor, ingeniero, visionario que puede trabajar 48 horas seguidas y olvidarse hasta de comer. Exigente y testarudo y con un afán por aprender inagotable. Posee una fuerte personalidad forjada en su dura infancia y por los golpes de la vida (su primer hijo falleció a las diez semanas de vida), que se ha arruinado por su idea y que lo da todo por sus creencias. Cautiva a la vez que absorbe, lo que dificulta tener una relación con él. Su primera mujer, Justine le preguntó una vez: “¿Piensas que soy tu empleada?” Habrá que leer el libro para conocer la respuesta, aunque todos la imaginarán.

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